DSCC News

Keeping A Healthy Deep Sea Helps Mitigate Climate Change

7 December 2015

During current negotiations at the UN Climate Conference (COP21) in Paris, citizens, politicians and NGOs are wondering whether the outcome of this conference will serve to better protect the oceans in order to mitigate the effects of climate change.

The oceans create and sustain life, while playing a crucial role in regulating the Earth’s climate. Rising temperatures are slowly but relentlessly disrupting life in the oceans. The devastating effects of climate change are impacting the health of marine life, fisheries, and the anomalous sea level in our shores, just to name a few examples.

Despite of these effects, our sea continues to have a great capacity to mitigate climate change, if we manage and protect it properly. The deep sea is an important sinker of atmospheric CO2 that helps minimize the effects of climate change. It is also the most vulnerable environment in our oceans. Hence, a sound management of deep-sea fisheries – in particular when it comes to the use of the most destructive fishing gear, deep sea bottom trawling - is essential to ensuring the conservation of deep-sea species and ecosystems. Our oceans are urging action by the EU, and particularly by countries such as Spain that ensures the long-term sustainability of the deep sea while deterring climate change.

Cuidar las aguas profundas del océano ayuda a mitigar el cambio climático

Ahora, en plena celebración de la Conferencia del Clima de las Naciones Unidas (COP21) en París, ciudadanos, políticos y ONGs se preguntan si esta conferencia servirá para proteger mejor los océanos con la finalidad de mitigar los efectos del cambio climático.

Los océanos crean y albergan vida, a la vez que tienen una gran importancia en la regulación del clima de la Tierra. Son un elemento fundamental para nuestra vida en el planeta. El aumento de las temperaturas está perturbando lenta pero implacablemente la vida en los océanos y los efectos negativos del cambio climático empiezan a ser evidentes en la vida marina, la pesca o el nivel del mar en nuestras costas, por citar algunos ejemplos.

A pesar de estos primeros impactos, el mar sigue teniendo la capacidad de ayudarnos a paliar el cambio climático si lo gestionamos y protegemos de forma adecuada. Las aguas profundas de nuestros océanos son un importante captador de CO2 atmosférico que, sin duda, contribuye a minimizar los efectos del cambio climático. También son el ecosistema más vulnerable de nuestros océanos. La gestión adecuada de la pesca en aguas profundas – principalmente en relación al uso del arte de pesca más destructivo como es el arrastre de fondo - es un factor esencial para cuidar la salud de las especies y ecosistemas de profundidad y por tanto, para amortiguar los efectos de los gases de efecto invernadero y muy especialmente del CO2 en el aire que respiramos. Nuestro mar urge una acción política de la Unión Europea y, en particular, de España, que asegure la sostenibilidad a largo plazo de los hábitats en aguas profundas.   

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